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La duda, sin duda

Siempre he tenido en la cabeza a Philip Seymour Hoffman como el secundario por excelencia, junto con William H. Macy. Hablaba de él a conocidos y a desconocidos, con lo difícil que es pronunciar su nombre. El noventa por ciento de los encuestados reconocían no ponerle cara ni demás partes del cuerpo y yo sentía desolación. El Oscar por “Capote” (Bennett Miller, 2005) redujo el porcentaje al ochenta y cinco por ciento. Lástima, porque yo sigo en mis trece, y Hoffman lo ratifica a cada película que hace.
De Meryl Streep para qué hablar. Es tan buena que no hace falta sobrevalorarla, y además tiene un bagaje a sus espaldas que la acredita de sobra como una de las grandes.
Ambos dos protagonizan la última propuesta de John Patrick Shanley, “La duda”, que por lo pronto ya aparece cinco veces en las candidaturas de los oscars de este año, y casi se cuela de rondón en la de mejor película y mejor director según apuntaban las últimas quinielas. Al final nos quedamos con mejor actor principal, mejor actriz principal, mejores actrices secundarias y mejor guión adaptado.
Afganistán por partida doble
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Porque dos de las tres películas que me compré ayer trataban de la guerra de Afganistán. Y sin proponérmelo, oigan. “Cometas en el cielo” y “La guerra de Charlie Wilson”. Dos musthave y yo en babia, hasta ayer mismo y gracias una oferta de El Corte Inglés y a que sigo siendo el idiota que no se baja películas.
De “Cometas en el cielo” ya está todo dicho, pero no por mí, así que deberíais saber que de Marc Forster sólo había visto “Descubriendo nunca jamás”, uno de los biopics más edulcorados que ha parido la factoría mágica del país de la piruleta. Esta vez, una bonita historia de amistad entre dos niños separados por la guerra rusoafgana que pudo ser de matrícula y se queda en sobresaliente alto (la historia, no la guerra). Durante toda la película no pude evitar una sensación de tener que ir de la mano de alguien del que no terminas de fiarte. Y no es que te lleve mal; es que cada vez toma un camino distinto. Alguien capaz de rodar “Descubriendo nunca jamás”, “Monster’s ball”, “Cometas en el cielo” y “Quantum of solace” puede ser muy versátil o no haber encontrado aún su sitio. Que cada uno decida. Justo es remarcar una buena dirección de actores y actrices, buenos movimientos de cámara y un guión que, pese a haber podido dar más de sí, funciona.
Sin embargo, “La guerra de Charlie Wilson” pasó más inadvertida. O eso me da a mí. Es normal. Imaginemos una película sobre Don Gregorio Peces Barba estrenada en Estados Unidos. Pues eso. Me ha gustado. Tom Hanks lo hace bien; Julia Roberts, en su papel de conservadora tejana religiosa potentada, mejor; y Philip Seymour Hoffman, mejor que los dos juntos. Una película tristemente hilarante, sobre los escrúpulos o la falta de ellos en la política en general, en la norteamericana en particular y en la norteamericana en la guerra afgana en más particular. Porque luego vaya usted a saber, pero el cartelito dice que es una historia basada en hechos reales. Eso sí, a no ser que vuestras tesis doctorales versen sobre el papel decisivo del congresista Wilson en los conflictos armados de Oriente Medio, se os quedará un regustillo como de haberos perdido más del doble de la mitad de la película.
La tercera peli es “Tierras de penumbra”. La veré mañana, seguramente. La volveré a ver. Esa se merece un blog aparte, pero me conformaré con dedicarle un post.
