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La duda, sin duda

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Siempre he tenido en la cabeza a Philip Seymour Hoffman como el secundario por excelencia, junto con William H. Macy. Hablaba de él a conocidos y a desconocidos, con lo difícil que es pronunciar su nombre. El noventa por ciento de los encuestados reconocían no ponerle cara ni demás partes del cuerpo y yo sentía desolación. El Oscar por “Capote” (Bennett Miller, 2005) redujo el porcentaje al ochenta y cinco por ciento. Lástima, porque yo sigo en mis trece, y Hoffman lo ratifica a cada película que hace.

De Meryl Streep para qué hablar. Es tan buena que no hace falta sobrevalorarla, y además tiene un bagaje a sus espaldas que la acredita de sobra como una de las grandes.

Ambos dos protagonizan la última propuesta de John Patrick Shanley, “La duda”, que por lo pronto ya aparece cinco veces en las candidaturas de los oscars de este año, y casi se cuela de rondón en la de mejor película y mejor director según apuntaban las últimas quinielas. Al final nos quedamos con mejor actor principal, mejor actriz principal, mejores actrices secundarias y mejor guión adaptado.

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Camino Goyesco

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2943037490_632796a105Me estreno en la página poniéndole al post el título mas chorra y tonto que se me ha ocurrido ( de verdad, todos los demás que tenía pensados eran mejores ).

Antes de meterme a comentar un poco la última triunfadora en los Goya, Camino, quiero hablar del cine español que me gustaba cuando empecé a comprender esto del séptimo arte, un cine nacional que nunca volverá a ser el mismo. Era ese cine de los noventa de Álex de la Iglesia, los últimos clasicazos de Jess Franco, la Tesis de Amenábar ( la mayor declaración de principios que nadie ha hecho nunca en el cine español ), Átame de Almodóvar, y no olvidarnos de esas maravillas llamadas Yo soy esa y Las cosas del querer. Bromas aparte, lo que quiero decir es que era un cine joven ( me da igual que el maestro Jess Franco tuviese 100 años ya, como director siempre ha sido mas joven que ninguno ), rebelde, con ganas de seguir hacia delante. Ahora el cine joven en España son Juan Antonio Bayona director de El orfanato, o lo que es lo mismo  “dame un guión comercial, que aunque no tenga ni puta idea de rodar una película la gente la va a consumir igual”, y el otro amigo Nacho Vigalondo ( hijo mio, nunca llegarás a ser ni la mínima parte de los que es Charlie Kauffman, aunque tu así lo creas ), del que aún no he visto Los cronocrímenes, pero si sus cortos, a los que no les llego a coger el fuste. ¿ Qué a donde quiero llegar con toda esta palabrería ? A decir que si el cine español actual no es salvado ni por sus promesas la llevamos clara ( Álex ¿ Dónde está ese proyecto que tenías de Fu Manchu que ibas a rodar despues de Perdita Durango ? ).

Y ahora, hablemos de Camino.
Lo primero que tengo que decir es que más que una gran crítica al Opus ( que así es como nos la han estado vendiendo ), es una gran película. En realidad, toda la crítica que hay en el filme es la historia misma, una familia con una madre extremadamente entregada a Dios ( esto hace que tambien entregue a sus hijos ) y su forma de ver y entender las cosas ( mentalidad que yo nunca compartiré ). No existe ni el insulto ni la burla sobre ningún tema religioso, sólo un poco de sarcasmo facilón que a mi personalmente me encanta en ese amor que mantiene Camino por JESÚS ( los que la hayan visto lo comprenderán ).
A ratos se pasa de dramón, hasta he llegado a pensar por momentos que Fesser se ha basado en la forma de escribir de Lars Von Trier para el guión ( joder tiene un regustillo a Rompiendo las olas que creo que yo sólo se lo voy a ver ), por esa forma de obstaculizar constantemente la historia para cada vez hacer mas daño a los personajes y a la misma vez al espectador.

En cuanto a los Goya pienso que todos los recibidos por Camino son justos vencedores, porque las otras grandes nominadas como Los crímenes de Oxford ( vuelve Álex por favor ), Los girasoles ciegos ( este con los años que tiene ya no se acuerda ni de que fue surrealista en un momento de su vida ) y la intragable Sólo quiero caminar ( ¿ Quien coño le diría a Díaz Yanes que se hicises director de cine ? Creo que fue el mismo perdido en un mar de dudas, y se equivocó, o alomejor aun sigue dudando, no lo se, yo tambien dudo mucho, pero una cosa clara tengo, Díaz Yanes nuca va a ser un gran cineasta ) me han parecido basurilla ante la nueva obra del gran Fesser.

Quiero que sepáis que aunque despotrique con los llamados “nuevos talentos” del cine español, les tengo mucho respeto a señores como Javier Fesser, uno de los pocos directores con una personalidad propia dentro de nuestro cine ( véase El milagro de P.tinto, pero no vean Mortadelo y Filemón, que aunque mala de cojones aun sigue llevando su sello personal ).

Aquí termino mi primer post con una frase que se la llevo repitiendo a todo el mundo desde hace muuuuchos años, la gran cita del genial Francois Truffaut  “A quien le gusta la vida, LE GUSTA EL CINE”.
Dicho queda, y punto.


El intercambio. Tengo lágrimas y sé cómo usarlas.

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El intercambioDecir que Clint Eastwood es el mejor heredero del buen hacer cinematográfico que hay en la actualidad, es tan cierto como decir que Angelina Jolie no está preparada para un papel dramático, aunque nos la presenten en el mejor escenario posible. Escuché hace poco, que en esta película, Angelina busca el Oscar, y vaya que si lo busca. Derrama muchas lágrimas  y sobreactua otro tanto, seguramente para evitar la inexpresividad que sufre en la boca por unos labios grotescos y siempre repintados. ¿Alguien ha pensado qué tal estaría Hilary Swank en este papel?

Y es que con otra actriz, la película hubiese ganado muchos enteros. La estética, el ambiente y la textura de todas y cada una de las imágenes son sublimes. En muchos momentos la película da la sensación de ser fría y puramente informativa, con personajes poco profundos y minutos de metraje innecesarios. En otros, llega a emocionar con escenas como la del niño cavando o la de los maltratos a las internas del centro mental, la ejecución…

La película atesora un gran valor historiográfico. Consigue plasmar visión de la vida cotidiana de los años que rodearon al crack del 29 sin que este esté presente en el argumento, simplemente insinuado como un motivo oculto que influye en las reacciones de los personajes.

En definitiva, una gran película con muchos pequeños fallos que se deja ver muy bien.


My blueberry nights

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Qué os voy a contar de Wong Kar Wai que no sepa yo ya. Que se cuenta entre los mejores directores de cine asiático; que su perfeccionismo impregna cada uno de los fotogramas de sus películas; que pone en lo que hace el cariño de todo lo que quiere; que habla como nadie del desamor, o del no-amor; que junto con Christopher Doyle forma un tándem que Dios nos conserve muchos años; que es el referente de Tarantino, Almodóvar o Isabel Coixet; que no se desprende nunca de sus pequeñas gafas de sol cuadradas… Y que, con el posillo de sabidurida oriental que da el hecho de haber visto todas sus películas, a excepción de “Ashes of time”, puedo afirmar y afirmo que “My blueberry nights” me ha dejado un sabor de boca que, de puro chino, casi se torna agridulce.

En “My blueberry nights”, su primera película con actores occidentales (”Happy together” no cuenta: aparecían argentinos, pero Tony Leung y Leslie Cheung eran tan orientales como sus apellidos), se aprecia un ligero decrecendo en el ritmo y, por qué no, un empañamiento en el resultado final. Desde los tremendos primeros minutos, con Jude Law y Norah Jones rodados en interior (con su famosa cámara espía que se sitúa siempre desde ángulos que convierten al espectador más en cómplice mudo que en mero asistente), vamos cayendo suavemente por una pendiente que remonta de vez en cuando a modo de montaña rusa infantil, sin grandes sobresaltos, muy al modo oriental.

No es la deyección que muchos han creído ver en ella, pero dista de la categoría cinematográfica de producciones como las que forman su famosa trilogía apócrifa o falseada (”Days of being wild”, “In the mood for love” y “2046″). No mucho, pero dista. Quizá sea que a Norah Jones, el eje (o la eja, por si las Aídos), le falta el carisma que derrochan sus otras musas, con Maggie Cheung o Gong Li a la cabeza. O que Natalie Portman evoque vagamente a Sharon Stone en plena road movie, además de haber acabado resultándome casi antipática. O que no suenen boleros. No sé. Con un añadido curioso: por momentos, parece que el maestro se convierte en discípulo y algunos fotogramas son casi casi sacados de las primeras películas de la Coixet (hay una conversación entre Jude Law y Cat Power que recuerda muy muchísimo a “Cosas que nunca te dije”).

En cualquier caso, una película que merece la pena ver. Una película con humo, lágrimas, dolor y bocados de realidad, de más desamores que amores, bajo cuyo aparente letargo rítmico sigue fluyendo el genio de Wong Kar Wai, al que amé, amo y seguiré amando mientras no se convierta al norteamericanismo y ruede la tercera película sobre Hulk.

Vale.


Vivir de cine

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Comenzamos con este pequeño post, a modo de línea editorial, un viaje homérico que no sabemos hacia dónde nos llevará. La intención de este proyecto es dar a los acontecimientos culturales, principalmente cinematográficos, una visión personal, humorística si se presta, y sobre todo proporcionar un acercamiento ameno a una cultura que para muchos es desconocida, lejana o simplemente aburrida.

En nuestro lenguaje cotidiano, el cine siempre denota algo bueno y agradable. Vivir de cine es vivir un sueño, comer de cine es comer lo más parecido al maná, beber de cine es disfrutar los mejores licores. Incluso todos soñamos con una muerte de cine, donde después de haber terminado con el villano, nos quedan unos segundos para decir unas palabras para la eternidad selladas con un beso en brazos de la chica.

También trataremos de ver el cine como algo más que un entretenimiento. El entretenimiento puede ser la puerta de entrada a todo lo que el cine comprende. Desde que los hermanos Lumiere creasen el cinematógrafo, el cine ha sido la mejor forma de retratar la historia contemporánea, el comportamiento humano en situaciones inverosímiles, el cine ha sido la forma de esculpir nuestra forma de mirar, incluso de condicionar a través del montaje nuestra voluntad.

En vivirdecine.com tendrá cabida cualquier acontecimiento cultural de relevancia como teatro, conferencias, exposiciones y demás asuntos que puedan ser de interés.

Y sin más preámbulos, comenzamos. Tomad asiento en las primeras filas para ser los primeros en recibir los electrones despedidos por la lona al estilo de The Dreamers de Bertolucci