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Once
Un musical, sí, pero independiente para que nadie dude de vuestras tendencias sexuales.
La historia es sencilla. Glenn Hansard es un músico callejero que cuyo oficio es cantar en la calle. Ahí toca versiones de grupos de brit pop británicos. Conoce a una chica checa de Checoslovaquia y descubre que también tiene conocimientos musicales. Forman una banda y tratan de grabar un disco. Con esto ya os he contado media película, pero da igual, porque lo importante de esta peli no es la historia ni la trama, sino los gestos, las miradas, la profundidad de los personajes y los diálogos aparentemente innecesarios que se suceden en esta pequeña joya.
Es difícil hablar de esta película sin caer en la ñoñería, y me niego a hacerlo, pues John Carney, el director, se ahorra cualquier tipo de recurso de lágrima fácil o sensiblería de forma magistral y busca la forma de crear tensión con muy pocos recursos. Esto no es difícil ya que desde el primer momento entre los personajes hay una conexión que en pocas películas he visto.
La voz de Glenn es tremenda, y hay momentos en los que impresiona y mucho. En general la música de la película es muy buena, pero en su contexto. Yo la he escuchado fuera de la película y no emociona tanto.
No tengo más que decir. Tan solo ¡vedla, por favor!.
The man from earth
Puede que no sea la obra maestra del cine actual, puede que sea muy teatral, he oido cinéfilos en el mal sentido de la palabra decir de ella que no es cine, pero pocas películas de ciencia ficción o historia ficción pueden llegar a emocionarte como lo hace ésta.
El planteamiento no puede ser más simple. Una habitación, un grupo de personas y un gran guión, y es que para hacer buen cine no hace falta más, ni si quiera buenos actores.
¿Cómo te quedas tú si de repente un día, un amigo tuyo de hace una década, se va a mudar y te dice que tiene catorcemil años? Al principio te lo tomas a broma, pero conforme lo escuchas, una parte de ti quiere empezar a creerlo. Esto pasa en la película. Te convierte en uno más de los presentes en la habitación, y te sientes parte de esa especie de club de los cinco que se acaba de formar. El protagonista va respondiendo a las preguntas de todos sus amigos, biólogos, antropólogos, psicólogos y expertos en religión y hace tambalear las ideas de más de uno.
A pesar de estar basada en una gran novela, esta película no es fácil de realizar. Para el director, Richard Schenkman, supuso un reto separar lo espúreo de lo imprescindible y conseguir hilar una narración que te mantenga pegado al sillón sin más efectos especiales que la palabra y vaya si lo consiguió. Personalmente, cada día me gusta más este tipo de cine teatral con ejemplos como El método donde el guión es el personaje principal.

