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Escrito por el mar 30, 2009
Martyrs ¿ Dónde está
Antes de nada, quiero que sepais que esta entrada no la he escrito ni como estudiante de cine ni como crítico ni como periodista, sino como un...
Escrito por el mar 30, 2009
Slumdog Millionaire
Mientras veo Tokyo Gore Police me acabo de acordar que hace unas horas he visto la última gran triunfadora de los oscar hollywoodienses, esto...
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Fiel a mis costumbres, persigo a las cinco películas candidatas al oscar donde quiera que vayan. Hasta el día de hoy había visto “Milk”, insolentemente hagiográfica; “El curioso caso de Benjamin Button”, una revisión de “Big Fish” a lo Fincher y con extra de maquillaje para que quede más jugosa; y “Frost/Nixon”, convincente, simple y, para muchos, demasiado humana (o humanizadora). A falta de “Slumdog millionaire”, hoy le ha tocado a “The reader”, la última propuesta de Stephen Daldry (responsable de “Billy Elliot” y “Las horas”).
El argumento es relativamente simple. En el Berlín del sesenta y seis, Michael Berg (David Kross), un joven alemán de familia pudiente, entabla una relación sexual-afectivo -en ese orden- con Hannah Schmitz (Kate Winslet), posteriormente implicada en un proceso por haber pertenecido a la sección femenina de las SS en la Alemania nazi. Al pleito asistirá Michael en calidad de estudiante de Derecho distante ya, al menos aparentemente, de Hannah. Y hasta ahí puedo leer.
No sabría cómo empezar, es decir, que lo haré por el final: he salido del cine casi más frío de lo que entré, lo cual me lleva a pensar que, o me estoy muriendo por dentro a lo Chandler, o “The reader” tiene mucho de ejercicio rocambolesco de pseudoprofundidad introspectiva y no tanto de autenticidad. Porque, si hay algo que precisamente se echa en falta en lo último de Daldry es eso: la autenticidad y la verosimilitud. La relación entre Hannah y Michael está desdibujada. Durante la primera parte, las escenas de cama y un conjunto de frases tan resultonas como vacuas resultan presuntas encubridoras de la falta de capacidad para adentrarnos en las personalidades de los protagonistas. Esa carencia será crucial a la hora de seguir el resto de la película. Si el boceto aparece difuso, el conjunto será borroso.
Y así ocurre. La fase intermedia (universidad y juicio) es, casi sin lugar a dudas, innecesaria. Y los últimos intentos estertóricos del director para dar giros de guión que impacten emocionalmente al espectador llegan tarde, porque a esas alturas yo, por lo menos, ya no me lo creo.
Esto quedaría incompleto sin una alusión, siquiera somera, a las interpretaciones. Tan somera que me dará sólo para hablar de Kate Winslet, a la que todos toman por demostración palpable de la teoría de la evolución de las actrices. Kate no pierde la oportunidad de mostrar su registro más oscuro, pero, muy probablemente debido a la planicie psicológica del personaje, no llega a conmover. No la culpo. Veremos cómo sigue.
A Daldry, aprobado por los pelos. “Billy Elliot” me divirtió y emocionó; “Las horas” me convenció de que podía bastante más que divertir y emocionar. “The reader” le ha hecho retroceder una casilla y le ha valido la candidatura. Allá él.
La duda, sin duda

Siempre he tenido en la cabeza a Philip Seymour Hoffman como el secundario por excelencia, junto con William H. Macy. Hablaba de él a conocidos y a desconocidos, con lo difícil que es pronunciar su nombre. El noventa por ciento de los encuestados reconocían no ponerle cara ni demás partes del cuerpo y yo sentía desolación. El Oscar por “Capote” (Bennett Miller, 2005) redujo el porcentaje al ochenta y cinco por ciento. Lástima, porque yo sigo en mis trece, y Hoffman lo ratifica a cada película que hace.
De Meryl Streep para qué hablar. Es tan buena que no hace falta sobrevalorarla, y además tiene un bagaje a sus espaldas que la acredita de sobra como una de las grandes.
Ambos dos protagonizan la última propuesta de John Patrick Shanley, “La duda”, que por lo pronto ya aparece cinco veces en las candidaturas de los oscars de este año, y casi se cuela de rondón en la de mejor película y mejor director según apuntaban las últimas quinielas. Al final nos quedamos con mejor actor principal, mejor actriz principal, mejores actrices secundarias y mejor guión adaptado.
Camino Goyesco
Me estreno en la página poniéndole al post el título mas chorra y tonto que se me ha ocurrido ( de verdad, todos los demás que tenía pensados eran mejores ).
Antes de meterme a comentar un poco la última triunfadora en los Goya, Camino, quiero hablar del cine español que me gustaba cuando empecé a comprender esto del séptimo arte, un cine nacional que nunca volverá a ser el mismo. Era ese cine de los noventa de Álex de la Iglesia, los últimos clasicazos de Jess Franco, la Tesis de Amenábar ( la mayor declaración de principios que nadie ha hecho nunca en el cine español ), Átame de Almodóvar, y no olvidarnos de esas maravillas llamadas Yo soy esa y Las cosas del querer. Bromas aparte, lo que quiero decir es que era un cine joven ( me da igual que el maestro Jess Franco tuviese 100 años ya, como director siempre ha sido mas joven que ninguno ), rebelde, con ganas de seguir hacia delante. Ahora el cine joven en España son Juan Antonio Bayona director de El orfanato, o lo que es lo mismo “dame un guión comercial, que aunque no tenga ni puta idea de rodar una película la gente la va a consumir igual”, y el otro amigo Nacho Vigalondo ( hijo mio, nunca llegarás a ser ni la mínima parte de los que es Charlie Kauffman, aunque tu así lo creas ), del que aún no he visto Los cronocrímenes, pero si sus cortos, a los que no les llego a coger el fuste. ¿ Qué a donde quiero llegar con toda esta palabrería ? A decir que si el cine español actual no es salvado ni por sus promesas la llevamos clara ( Álex ¿ Dónde está ese proyecto que tenías de Fu Manchu que ibas a rodar despues de Perdita Durango ? ).
Y ahora, hablemos de Camino.
Lo primero que tengo que decir es que más que una gran crítica al Opus ( que así es como nos la han estado vendiendo ), es una gran película. En realidad, toda la crítica que hay en el filme es la historia misma, una familia con una madre extremadamente entregada a Dios ( esto hace que tambien entregue a sus hijos ) y su forma de ver y entender las cosas ( mentalidad que yo nunca compartiré ). No existe ni el insulto ni la burla sobre ningún tema religioso, sólo un poco de sarcasmo facilón que a mi personalmente me encanta en ese amor que mantiene Camino por JESÚS ( los que la hayan visto lo comprenderán ).
A ratos se pasa de dramón, hasta he llegado a pensar por momentos que Fesser se ha basado en la forma de escribir de Lars Von Trier para el guión ( joder tiene un regustillo a Rompiendo las olas que creo que yo sólo se lo voy a ver ), por esa forma de obstaculizar constantemente la historia para cada vez hacer mas daño a los personajes y a la misma vez al espectador.
En cuanto a los Goya pienso que todos los recibidos por Camino son justos vencedores, porque las otras grandes nominadas como Los crímenes de Oxford ( vuelve Álex por favor ), Los girasoles ciegos ( este con los años que tiene ya no se acuerda ni de que fue surrealista en un momento de su vida ) y la intragable Sólo quiero caminar ( ¿ Quien coño le diría a Díaz Yanes que se hicises director de cine ? Creo que fue el mismo perdido en un mar de dudas, y se equivocó, o alomejor aun sigue dudando, no lo se, yo tambien dudo mucho, pero una cosa clara tengo, Díaz Yanes nuca va a ser un gran cineasta ) me han parecido basurilla ante la nueva obra del gran Fesser.
Quiero que sepáis que aunque despotrique con los llamados “nuevos talentos” del cine español, les tengo mucho respeto a señores como Javier Fesser, uno de los pocos directores con una personalidad propia dentro de nuestro cine ( véase El milagro de P.tinto, pero no vean Mortadelo y Filemón, que aunque mala de cojones aun sigue llevando su sello personal ).
Aquí termino mi primer post con una frase que se la llevo repitiendo a todo el mundo desde hace muuuuchos años, la gran cita del genial Francois Truffaut “A quien le gusta la vida, LE GUSTA EL CINE”.
Dicho queda, y punto.
Revolutionary road, El anarka de Sam Mendes
Al igual que hizo con la genial American Beauty, Sam Mendes hace temblar los cimientos del American way of life con una historia de vidas vacías, tedio y frustración encarnados magníficamente por Leonardo Dicaprio y Kate Winslet que literalmente se comen la pantalla con dos actuaciones magistrales, demostrando una madurez que se intuía en los últimos trabajos que han protagonizado. Porque Mendes en esto de dar collejas a sus paisanos es un verdadero maestro.
Kate y Leo son los Wheeler, apellido que les viene que ni pintado, ya que entre los dos forman una simbólica rueda que gira sobre su eje a través de Revolutionary road tratando de huir del conformismo del sueño americano de casa bonita, niños, césped y vecinos que te traen bizcochos. Son una familia modélica que se empieza a tambalear a raiz de los caprichos y frustraciones de ella, las inseguridades y simpleza de él y la visita de un loco (Michael Shannon) recién salido del manicomio que es el único capaz de ver y decir que “el emperador va desnudo” sacando a la luz toda la mierda de los Wheeler.
Es de vital importancia en la película el marco histórico en que se sitúa. La época de los años cincuenta en la que los Estados Unidos acaban de ganar la segunda guerra mundial. Un periodo de bonanza económica que recubre todo el país de una falsa pátina de euforia y egocentrismo que el mero hecho de pensar en marcharte hace que te tomen por un loco y este loco es April (Kate Winslet) que atrapada por un sentimiento de vacío, tal vez provocado por una carrera frustrada de actriz, decide convencer a su marido de ir a París a empezar de nuevo. Todo esto mientras fuman y beben a falta de drogas más duras para sobrellevar el día a día.
En definitiva, una historia de sentimientos complejos que bucea en lo más profundo de una familia representa el espíritu americano, un país de bellas fachadas e interiores podridos deseando escapar de sí mismo. Ojalá se lleve alguno de los tres Oscar a los que está nomnada.
P.D. Lo he conseguido, no he hablado de Titanic…
Ultimátum a la tierra. Debiste haber votado a Al Gore
Vengo con el firme propósito de hacer justicia con esta película que tan mal ha sido tratada por la crítica. Partiendo de la base de que no es la mejor película de ciencia ficción que se ha hecho, podemos decir que el fuerte de la película está en los efectos especiales, lo que muchos llaman pirotecnia, que aportan a la película una gran fuerza visual con una de las invasiones extraterrestres más plásticas que he visto y uno de los efectos especiales más espectaculares que he visto cuando los nanorobots se comen el estadio de fútbol americano.
La elección de las esferas como elemento invasor me parece también un acierto. A ver por qué las naves espaciales tiene que ser siempre metálicas y con lucecitas, suponiendo que la esfera sea una nave y no un ente vivo en sí. En cuanto a ciencia ciencia no hay mucha, sólo un alarde de tecnología extraterrestre con un Gort (robot defensor) muy poderoso y algunas pinceladas de pseudociencia que no aportan demasiado. Es de las primeras películas que veo que plantean la idea de La Tierra como ente vivo. La llamada hipótesis de Gaia fue establecida por el químico JamesLovelock y en el film, los extraterrestres que vienen pretenden salvaguardar la tierra de la malévola raza humana que puede llevarla al desastre. ¿Por qué no se llamó entonces Ultimátum a la humanidad?
La sospecha de que Al Gore está detrás de todo esto está fundada en varios aspectos. Un presidente gallina deja todo el país en manos de la secretaria de una secretaria sobrealimentada, los extraterrestres vienen a exterminarnos por el cambio climático… no sé, la verdad es que huele un poco a mensajillo ecologista.
Otro defectillo sin importancia es la publicidad “subliminal” que nos mete. Windows Vista como sistema operativo del ejército, Un móvil LG, un reloj Citizen y un McDonals son algunas de las marcas comerciles que nos meten por los ojos. Esto unido a unos soldados totalmente incompetentes y cenutrios, un niño insoportable, hacen que no consigas meterte del todo en un historia decente con la que pasas un buen rato, pero que buena buena, pues no es.
Al final no he conseguido ponerla bien, pero sí la recomiendo a los que os guste la ciencia ficción, las bolas de fuego verdes y los extraterrestres tanto como a mi.
