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Revolutionary road, El anarka de Sam Mendes
Al igual que hizo con la genial American Beauty, Sam Mendes hace temblar los cimientos del American way of life con una historia de vidas vacías, tedio y frustración encarnados magníficamente por Leonardo Dicaprio y Kate Winslet que literalmente se comen la pantalla con dos actuaciones magistrales, demostrando una madurez que se intuía en los últimos trabajos que han protagonizado. Porque Mendes en esto de dar collejas a sus paisanos es un verdadero maestro.
Kate y Leo son los Wheeler, apellido que les viene que ni pintado, ya que entre los dos forman una simbólica rueda que gira sobre su eje a través de Revolutionary road tratando de huir del conformismo del sueño americano de casa bonita, niños, césped y vecinos que te traen bizcochos. Son una familia modélica que se empieza a tambalear a raiz de los caprichos y frustraciones de ella, las inseguridades y simpleza de él y la visita de un loco (Michael Shannon) recién salido del manicomio que es el único capaz de ver y decir que “el emperador va desnudo” sacando a la luz toda la mierda de los Wheeler.
Es de vital importancia en la película el marco histórico en que se sitúa. La época de los años cincuenta en la que los Estados Unidos acaban de ganar la segunda guerra mundial. Un periodo de bonanza económica que recubre todo el país de una falsa pátina de euforia y egocentrismo que el mero hecho de pensar en marcharte hace que te tomen por un loco y este loco es April (Kate Winslet) que atrapada por un sentimiento de vacío, tal vez provocado por una carrera frustrada de actriz, decide convencer a su marido de ir a París a empezar de nuevo. Todo esto mientras fuman y beben a falta de drogas más duras para sobrellevar el día a día.
En definitiva, una historia de sentimientos complejos que bucea en lo más profundo de una familia representa el espíritu americano, un país de bellas fachadas e interiores podridos deseando escapar de sí mismo. Ojalá se lleve alguno de los tres Oscar a los que está nomnada.
P.D. Lo he conseguido, no he hablado de Titanic…










